Bestiario

Presentamos una propuesta narrativa de un pequeño relato que forma parte de un Bestiario. En este libro, los relatos están organizados de tal manera que el protagonista de uno de los cuentos devora o destruye a otro y, en el siguiente cuento, el animal que sobrevive es devorado, a su vez, por otro más fuerte. Es el tema de la supervivencia del más fuerte.

Os proponemos que hagáis un cuento a la manera de este bestiario

LA SERPIENTE Y LA RATITA

Esa noche fui a un bar en el que no había estado nunca. Era ya muy tarde, cuando  oí una voz susurrante que penetraba en mis oídos como un río plateado y caliente. A pesar del ruido ambiental, sentí sus pasos apagados en el suelo vibrante de la pista de baile. Sonó una vieja canción  de Tom Waits y su figura elástica  e insinuante dejó en silencio al resto de los danzantes que se apartaron, respetuosos, ante la certeza inmediata del reconocimiento. Me acerqué; mi silueta negra se acopló perfectamente a aquella danza a dos. Mi cuerpo apenas tocaba su cuerpo, sólo lo justo para acompasar aquella unión perfecta.

Así seguimos, sin hablar, sin saber, sin mirarnos,  bailando una danza que parecía unir mis noches en la única realidad posible. Íbamos de pista en pista, envueltos en un humo metálico bajo la luz del foco giratorio;  una mano envuelta en un guante escarlata tocó mi hombro; me volví, la mano rodeó mi cuello y de nuevo  comenzó la danza, pero, esta vez era diferente. Su tacto era cálido y aterciopelado. Una perla de sudor resbaló hasta mi boca y sorbí aquel licor ardiente. En la oscuridad, unos ojos amarillos brillaron con violencia. Apartó aquella  suave manita de mi cuello y de nuevo sentí el susurro plateado, me dejé llevar y me sumergí en aquella sensación  Pero, al finalizar, en lo más oscuro de la noche, acaricié con  mis dientes aquel hermoso cuello. Sólo oí un silbido tenue. Respiré hondo, me dirigí a la pista de baile y de nuevo la manita minúscula rodeó mi cuello. Pude entonces percibir unos finos bigotes y unos dientes que roían mi oreja.

Es lo mejor- me dije. Y ceñí  su cuerpo en espera de una suculenta cena.

 

 

 

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